El Día del Trabajo nace y se vive en homenaje a los derechos de los trabajadores. ¿Lo saben y respetan los medios de comunicación en Colombia?

Una coincidencia

La conmemoración del Día del Trabajo es para los medios de comunicación una fecha “previsible”, en la que es obligatorio abordar los temas relacionados con la conmemoración para no quedar por fuera de las agendas de medios y política. El tratamiento periodístico se realiza con noticias o informes sobre el mundo del trabajo, anuncios e informes sobre la conmemoración prevista o con publicación de editoriales y columnas de opinión sobre el trabajo, los trabajadores, el sindicalismo y los sindicatos. Es la costumbre en el mundo.

Previo anuncio de que así ocurriría, el Dane presentó el 29 de abril de 2009 su estudio del mercado laboral en Colombia en el mes de marzo. Las cifras de desempleo del 12% y de subempleo del 39,6% marcaron un techo estadístico que atrajo la atención de los medios de comunicación. En consecuencia, en sus ediciones del Primero de Mayo de 2009, los diarios El Tiempo, El Colombiano, El Espectador, El Heraldo, El País y El Mundo, se ocuparon de la tasa de desempleo como principal el tema, dejando los asuntos sobre derechos de los trabajadores y realidades del mundo sindical en un segundo plano.

Aunque coincidieron en poner el desempleo como el primer tema de interés a propósito del Día del Trabajo, los medios de comunicación divergieron en los géneros, enfoques y abordajes del tema, demostrando pequeñas variedades dentro de la uniformidad que significa que se siga el camino que el Gobierno muestra para abordar una fecha consagrada para que el protagonismo quede entre quienes podrían ser considerados contraparte o por lo menos una parte distinta al Gobierno.

En un enfoque que demuestra cómo el desempleo se ha convertido en asunto de rutina, el diario El País de Cali optó por la noticia, el género con menor elaboración, para abordar el informe del Dane. Ese diario tuvo como fuente única al Gobierno Nacional (el Dane y el Ministerio de Hacienda), lo que motivó que el problema se explicara desde “la crisis económica” y “la salida de más personas al mercado laboral” o que se abriera espacio al Gobierno para mostrarse proactivo ante el problema anunciando medidas para frenar el desempleo.

La asociación del desempleo con la crisis económica mundial fue reforzada por el periódico El País con un gráfico ilustrado que permite ver el ascenso de la curva del desempleo entre marzo de 2008 y marzo de 2009. Los dicientes números del empleo nacional, el empleo en zonas urbanas y el desempleo refuerzan la relación que se intenta crear entre la falta de empleo y la crisis financiera mundial.

Un país, trabajos múltiples 

Los periódicos El Colombiano y El Mundo, por su parte, optaron por el Informe Especial para abordar el informe de desempleo propuesto por el Dane. En este aparte se abordará el trabajo realizado por el periódico El Colombiano y que tuvo como pilares su editorial y varios informes y crónicas sobre el desempleo y sobre sistemas de trabajo no cobijados por el contrato laboral definido por la ley.

El informe central sobre el empleo aborda como fuentes principales al Gobierno Nacional, dos dirigentes políticos y dos profesores de economía, en un enfoque que involucra nuevas voces, algunas de ellas críticas de la política del Estado, y hace referencias a planteamientos realizados por entidades como el Consejo Gremial Nacional. Aunque el periódico apeló a distintas voces para que hicieran propuestas sobre la generación de empleo, es notable la coincidencia entre ellas para exigir mayor gasto público en infraestructura como la alternativa deseable, debido a que “el sector privado no es capaz de impulsar el empleo”, como señaló el economista Ricardo Bonilla González, de la Universidad Nacional.

Cuando el país se enfrenta a una situación estructural de pérdida de empleos y de falta de capacidad del sector productivo y del gobierno para generar nuevos puestos de trabajo, comienza a tomar forma un planteamiento que enfoca la generación de empleo desde una perspectiva social más que económica y de desarrollo. Es así como Juan Carlos Echeverri, ex director de Planeación, y el Consejo Gremial Nacional recomiendan acciones “benevolentes” para evitar la pérdida de más empleos “evitando recortes”, dice el segundo, o que apelen a la inversión pública como medida proteccionista de los más débiles, como propone Echeverri.

En un serie de informes especiales y crónicas publicados en tres secciones distintas del periódico, El Colombiano presentó experiencias de trabajo rurales y urbanas que tienen en común su condición de estar por fuera de las leyes laborales colombianas.

De estos productos periodísticos llaman la atención el enfoque de la sección Deportiva sobre los futbolistas profesionales y su asociación, un informe con cuatro fuentes, tres de ellas representantes de los clubes profesionales de fútbol y la restante, uno de los jugadores que convoca el sindicato. Con expresiones como “Los futbolistas son trabajadores privilegiados” o “los clubes de fútbol están desprotegidos”, se deja la idea de que la organización de los jugadores en defensa “de que con nosotros se cumplan las normas de la OIT”, que es la petición que congregó a la constitución de la Asociación de Futbolistas Profesionales es insensato. Frente a la petición de los jugadores, los clubes reclaman “establecer salarios por logros”.

El panorama informativo de El Colombiano el Primero de Mayo se completa con tres crónicas de experiencias de autogestión campesina en el occidente del Departamento, en las que personas desplazadas buscaron en la asociación alternativas a su situación económica y social. Con frases como “Ahora tengo una vida más tranquila. No me preocupo porque no me van a llamar a trabajar”; “se siente feliz porque ha recuperado su alma de campesino” o “me mataron a mi esposo hace diez años y me toca aprender a cultivar”, se muestra la versión dominante en nuestra sociedad sobre la autogestión y la organización asociativa con fines productivos. ¿Responde esa realidad presentada a las cifras sobre la calidad de vida que pueden tener quienes tienen este tipo de trabajos?

La subordinación de los derechos 

En los códigos que los periodistas aceptan como infalibles, para los medios de comunicación es posible encontrar que ante la magnitud de la cifra de desempleo, el periodismo no tiene más alternativa que enfocar sus informaciones en lo más novedoso y de mayor trascendencia, habida cuenta el número de personas involucradas. Desde ese, que es un lugar común de los medios de comunicación en Colombia, fueron enfocados los anuncios publicados en los diarios a propósito del Día del Trabajo.

Con enfoques que redujeron a su mínima expresión las informaciones que ofrecieron las centrales de trabajadores, los medios de comunicación anunciaron la convocatoria de las marchas del Día del Trabajo. El diario El País, de Cali, por ejemplo, se concentró en anunciar que la gripe AHN1 no frenaba la convocatoria que atribuyó a la CUT y la CGT con el propósito de protestar contra la “apatía del Gobierno para enfrentar la crisis laboral”. Y en forma parecida, El Heraldo de Barranquilla anunciaba las marchas como un rechazo al desempleo y la política laboral. Este diario también se refirió al aumento del desempleo, dejando al Dane como fuente de información del dato.

¿Tienen el mismo discurso los sindicatos de dos ciudades con problemas distintos frente al trabajo? ¿Siguen los sindicatos limitados al lenguaje de la protesta y la crítica y se mantienen como organizaciones incapaces de proponer alternativas de solución a los problemas que denuncian?

El discurso ofrecido por estos dos diarios de provincia contrasta en varios niveles con el llamado que el 30 de abril hizo el Ministro de Hacienda a una reunión de Gobierno, centrales sindicales y empresarios a fin de definir una estrategia conjunta para el desempleo.

Criticar y protestar es inadmisible 

En el diario El Tiempo, tres temas ocupan el informe especial sobre el día del trabajo: el desempleo, las marchas y la violencia contra los líderes sindicales.

El tono de la información del mayor diario del país queda evidenciado en la frase que sirve de abrebocas a la convocatoria de las marchas del Primero de mayo: “Como es tradicional, para hoy las centrales obreras organizaron marchas en las principales ciudades del país, y, como siempre, la protesta contra las políticas oficiales, tanto para la economía como para el empleo, serán la nota predominante”.

El mayor diario de Colombia anuncia a sus lectores que el movimiento sindical vive en la rutina  y repetición de sus actos. Que esta frase siga a la información sobre el crecimiento del desempleo y de la población que busca trabajo refuerza el lugar que el discurso predominante en los grandes medios de comunicación quieren darle al sindicalismo: el de estorbo a los esfuerzos de las autoridades para solucionar problemas.

En este día de los derechos de los trabajadores, el periódico El Tiempo señala, sin atribuirlo a alguna fuente que: “los dirigentes sindicales demandarán que el peso de la crisis recaiga no sobre los trabajadores, sino sobre el empresariado y el Gobierno”.

Para este diario, el tema de los derechos de los trabajadores incluye también la batalla contra la violación de los derechos de los sindicalistas. No puede ser más sintomática la manera como trata al sindicalismo: “A pesar de los resultados, Diógenes Orjuela, director del Departamento de Investigaciones de la CUT, dice que los jueces siguen rezagados frente al ritmo al que marcha la violencia contra los sindicalistas”, cuyos resultados el periódico contrasta entre los que entregan los sindicatos y la de la Vicepresidencia de la República.

Quienes en Bogotá y Medellín vieron en las marchas del Primero de Mayo de 2009 coincidieron en señalar la diversidad de ideas, expresiones culturales y protestas que miles de personas protagonizaron y en lamentar la presencia de pequeños grupos que provocaron disturbios en sectores específicos del paso de las marchas. Esas marchas, sin embargo, no fueron las que mostraron los dos principales noticieros de la televisión colombiana: Caracol noticias y RCN noticias en sus emisiones de la fecha.

Con agilidad que envidiarían los más sesudos investigadores, el reportero de Caracol descubrió en su nota de dos minutos que “las milicias de las Farc estuvieron presentes” en las manifestaciones en Bogotá, en las que ese medio puso en primer plano el papel de la policía, a la que señaló como “la que cuida el orden”.

En este noticiero se da la palabra al presidente de la CUT, Tarcisio Mora, para criticar la actuación de la policía y señalar la presencia de los disturbios.

En ese enfoque sobre la crítica y la oposición, el editorial del periódico El Mundo del Primero de Mayo descalifica los informes sobre la violencia anti-sindical en Colombia durante los gobiernos de Álvaro Uribe y su impacto en términos que plantean un conflicto más que un debate: “Los señores de la CUT son ‘idiotas útiles’ en este conato de los sindicatos AFL-CIO y los europeos contra la posibilidad de acuerdos comerciales con Colombia. Y para ello no tienen empacho los mendaces criollos en darles el argumento perfecto para que no tengan que hablar con la verdad de su rechazo: el cuento de que Colombia es una satrapía donde se violan los derechos sindicales y se asesinan líderes obreros a granel. Y todo ello sobre una versión deformada y falseada de las realidades colombianas”.

A este señalamiento, el editorialista sumó los calificativos de “confabuladores” o de “dirigentes de la izquierda marxista”. Los discursos no se pueden interpretar ajenos al contexto en que son pronunciados. En este caso, la descalificación de los opositores y disidentes no es una mera invitación a debatir, sino que puede llegar a convertirse en argumento para justificar la impunidad en los asesinatos y amenazas contra dirigentes sindicales, el retiro de la protección del Estado a dirigentes amenazados o el asesinato de los acusados de trabajar contra los intereses del país.

El trabajo, derecho fundamental y perdido 

En su editorial del Primero de Mayo, el periódico El Colombiano ratifica la perspectiva que domina en sus páginas informativas y que pone el acceso al trabajo como el primer punto de inquietud en la fecha de celebración de los trabajadores. También confirma el enfoque ideológico en sus trabajos, y en buena parte de los discursos oficiales en Colombia, según el cual el esquema laboral colombiano no favorece la creación de empleo de calidad y, por el contrario, está generando informalidad”. En virtud de este discurso, se invita a un pacto social pero con esquema cerrado, pues se propone “la construcción de un esquema que incentive el empelo formal y no la informalidad”, lo cual, según ese diario, se fundamentaría en la modificación del sistema de seguridad social.

Curiosamente ese editorial recoge una propuesta de la CUT Antioquia expresada en informe de ese periódico, sobre la convocatoria a “un pacto social” por trabajos decentes, postura en la que coincide la CTC al reclamar que los nuevos trabajos sean respetuosos por los modelos laborales.

En contraste con la opinión que centra la problemática del empleo en los costos laborales, el editorial que el periódico El Espectador publicó el primero de mayo de 2009 les da un papel dentro de las dificultades para la generación de nuevos puestos de trabajo pero no los convierte en el único motivo. Afirma que: “Desde la década pasada, varios gobiernos tomaron la decisión de incrementar sustancialmente los costos laborales. Recientemente este Gobierno convirtió a la inversión en el fin último de la política económica. Creó, por ejemplo, una gran cantidad de incentivos fiscales a la inversión con el supuesto de que los empleos vendrían por añadidura. Pero los empleos nunca llegaron. En síntesis, Colombia lleva ya dos décadas sin una política de empleo coherente”.

En defensa de los derechos

En los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe, la agenda del Gobierno Nacional ha dependido plenamente de la Presidencia de la República, que fija los temas, enfoques y características del discurso.

A falta de algún mensaje relativo al Día del Trabajo publicado el 30 de abril o el primero de mayo del año 2009, el presidente intervino en la discusión sobre las estrategias de generación de empleo terciando a favor de mantener las contribuciones parafiscales, cuya eficacia había sido puesta en duda durante los días anteriores. “Pienso que no se puede pretender crear empleo deprimiendo la remuneración, despojando a los trabajadores de las prestaciones… Tenemos que proteger a los trabajadores”.

En esta perspectiva, quien como senador y presidente lideró los programas de flexibilización laboral se convierte en el baluarte de defensa de las contribuciones parafiscales justo en momentos en que el país propone una discusión sobre mecanismos de alivio a esas contribuciones en la creación de nuevos puestos de trabajo. Aquí, pues, el gobernante se enfrenta a los académicos que representan estas nuevas voces.